lunes, 1 de diciembre de 2008

La cuestion ambiental y el compromiso social

La montaña quedo entera pero la gente no se ve (1),
La naturalización de la pobreza convierte a la pobreza en el ambiente social en un sucedáneo del desierto en la naturaleza.
La naturalización de la pobreza es un fenómeno que no tiene un adecuado tratamiento, cuando no tiene tratamiento alguno, en muchos de los intelectuales y activistas ambientales, no quiero decir que no les lastime, pero si intervenir para paliarla implica intervenir en el ambiente esta intervención será vista como negativa.
Un nutrido grupo de activistas e intelectuales ambientales , y con esto me permito abrir un canal de discusión y que el sayo se lo ponga quién quiera, abordan el problema ambiental sin sacar de sus preguntas las consecuencias ultimas a saber: a) las condiciones que conducen a la degradación del ambiente es una consecuencia en el largo plazo de la humanización del espacio y b) la degradación acelerada del ambiente es la consecuencia natural de transformar los bienes naturales en recursos ambientales capitalistas, es decir a la mercantilización del ambiente, mercantilización que se inicia como proceso en los siglos XVII y XVIII y que fue acompañada por la mercantilización del trabajo humano.
La fase a) con algunas excepciones, en que provoco impactos tales que determinó el eclipse de civilizaciones(2) , acompaño el largo movimiento de la especie humana ocupando el planeta , la fase, b) nos conduce en un proceso de aceleración permanente de la mano de las nuevas tecnologías a la degradación total del planeta y con ella del futuro de la humanidad.
Ahora bien los activistas e intelectuales ambientales contemporáneos, pueden ser funcionales al sistema, si no se animan a poner las cosas en los términos correctos. A eso alude creo el grafitti del inicio, los pobres de Esquel acompañaron la resistencia a la mina, pero cambiaron una promesa, falsa seguramente, de empleo, por el olvido de una promesa de trabajo sustentable para todos.
Tomemos como ejemplo algunos conflictos ambientales muy actuales en la Argentina, hay posturas incongruentes en el accionar de los mismos grupos de resistencia ambiental. Pongamos el caso en Argentina de Gualeguaychu. Se oponen a Botnia, pero no se oponen con el mismo énfasis, por cuestiones de oportunismo político o a veces por cuestiones de financiamiento a sus ONGs, a la soja o a la proliferación del turismo industrial de los SPA termales. La soja, si lo tomamos como ejemplo, provoca un impacto ambiental doble, en la tierra por la perdida en la biodiversidad y en la migración del campo a la ciudad, lo que llevara
a las ciudades invadidas por los ex -chacareros a generar una huella ecológica(3) en ciudades como Río Cuarto por ejemplo, mucho mayor de la que se puede soportar.
El “pinchar” el acuífero guaraní tiene consecuencias difíciles de evaluar. Ahora esto no se dice o no se dice con la vehemencia que esto exige. Incluso la producción de arroz en Entre Ríos no se condice con las condiciones ecosistemicas necesarias, por ejemplo del mundo asiático, esta producción local exige bombear agua de las napas para producir inundaciones artificiales. ¿Por que no se dice? , muchos han trabajado directa o indirectamente en el INTA, y demás centros universitarios - que desde la destrucción Menemista han tenido que financiar su existencia con vínculos con las empresas trasnacionales que dirigieron sus investigaciones hacia su propio bolsillo- para impulsar la soja o el arroz, otros son oportunistas, otros temen perder espacios universitarios ganados con esmero.
Además, no tienen una alternativa a la soja, no pueden salirse de los parámetros de producción de tipo industrial. Y lo que es peor, puestos en contradicción, al no tener alternativas, en lugar de pensar que las retenciones a la soja pueden usarse para desarrollar otros esquemas productivos, se han sumado a la lucha contra las retenciones generando una verdadera orgia de contradicciones.
Hace poco en un mismo sentido le señale a gente de Villa La Angostura sobre lo interesado y oportunista que era la propuesta del cierre del Paso Samore para proteger el ambiente de la Villa, producto de un esquema de turismo para pocos.
En Esquel el consenso contra la minería se fundo en múltiples factores entre ellos la potencialidad del atractivo paisajístico y de la idea de pureza patagónica que inunda el imaginario colectivo de los grupos medios locales, nacionales y extranjeros. Estos dos factores son esenciales para la industria turística, no obstante en esa industria existen tensiones entre un turismo de tipo industrial, contingentes, hoteles, tours, asfalto de los parques Nacionales con otros modelos que podrían aplicarse, pero para los que no hay financiamiento ni oferentes capitalistas interesados, ergo nadie piensa en ellos. La misma operación de compra de grandes extensiones por estrellas como Tinelli esconden un proyecto potencial de mercantilización de los Bienes Naturales en la región.
Por ello una necesidad : es necesario cuestionar las políticas territoriales capitalistas de manera sistemática y constante. Dirigiendo las críticas a los gobiernos locales que a propósito desgobiernan, pero también hacia la sociedad civil y a sus OSC (antes ONGs) que omiten la mirada hacia la urbanización de los espacios, pero cuestionan después las fuentes de energía que hay que habilitar para darle luz y calefacción a esa misma gente.

Hay como contracara otro grupo de intelectuales ligados a las luchas setentista, que si bien son invitados a reuniones ambientalistas son olímpicamente ignorados por la política y la academia ambiental de la Argentina. ¿Por qué? , a mi juicio porque las consecuencias de llevar hasta las ultimas consecuencias la reflexión ambiental, conduce a denunciar políticamente al sistema capitalista y enfrentarlo, este enfrentamiento exige una actitud de militancia político social que se da de narices con la misma necesidad de producción de papers para la academia que cobija a los estudiosos del ambiente y la academia, ya se sabe, puede tildar de poco seria alguna ponencia algo politizada y enviar al destierro al intelectual inhóspito.
Existe también un esfuerzo desmedido en rejuvenecer por parte de los políticos los cuadros del conocimiento, este rejuvenecimiento no es símbolo de apertura, es más bien un curioso intento de obtener levantamanos que pasan de una posición a otra cúan cambian de un celular a otro.
Los viejos técnicos del CFI , Hidronor, CNEA y otros espacios importantes del Estado de la década del 60 y 70 que han elaborado trabajos en casi tosa América Latina empujados en muchos casos por el exilio como Guillermo Gallo Mendoza, Sejenovich, Gerardo De Jong para citar solo algunos ejemplos, que hoy analizan experiencias de la agricultura peruana en la sierra, proyectos del chavismo venezolano, o impulsan políticas de vuelta al campo menos sojizados son invisibilizados. Esta invisibilización es funcional al poder de corta vista, a la academia interesada y en definitiva al neoliberalismo que siempre tendrá un poco atados a los intelectuales que han bebido de las mieses de los viajes y la privatización del conocimiento.
Nota elaborada entre Rusvi Tahan y Pepe de Ramos Mejia.


1 (grafitti en un paredón de Esquel )
2 Gudynas habla del “mito de la inferioridad moral europea". Este pasa por enaltecer la relación de los pueblos originarios con el ecosistema que los contiene localmente y por vilipendiar la actitud expoliadora del europeo. Gudynas en algunos casos lo plantea como hipótesis y otros lo sostiene como posibilidad de análisis: dice que las líneas de aprovechamiento de recursos que venían siguiendo algunos grupos precolombinos no fueron depredatorios simplemente por una cuestión de escala de su economía y que en otros casos (los mayas, por ejemplo) transitaron un andarivel que los condujo a una situación de estrés alimentario antes que a otros en cualquier parte del mundo.
3Termino que refiere a «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida». [1] Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicator clave para la sostenibilidad.

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